domingo, 14 de agosto de 2011

Historia de un olvidado

-Alcánzame el vaso de agua Manuel.- dijo con tono ronco Margarita que hace tres días que no pronunciaba una palabra
-Enseguida Señorita- Manuel tomo el vaso y lo coloco en los labios delgados y resecos de la anciana.
-¿Por qué me miras de esa puta manera?
-No sé a que se refiere señorita
-¡Lárgate! ¡Lárgate!
El sirviente salió y el crujido de la puerta hizo estremecer las ruedas de la silla sobre la que aplastaba su herido cuerpo la señora.
Toco una de sus mutiladas piernas y luego la otra hasta que las lágrimas empezaron a untarse por sus grietas faciales hasta llegar a los destrozados muslos.
El gato subió por su lomo y se sentó en su estomago, esto provoco un ligero sofocamiento del que Margarita no se quejo porque le gustaba que Berlioz lamiera su acabado barniz rojo amontonado en los recuadros que llamaba uñas
-Sigo aquí porque valió la pena Berly, no me mires así- Dijo en su tonito dulce e hipócrita que usaba cuando su marido no dejaba las cosas en su lugar. –Tú solo conociste a Margarita la mujer acabada, la perdedora, la viuda… pero también tuve mis buenos ratos.
El gato se largo con desprecio. Margarita volteo a la ventana y observo a las señoras gordas que caminaban detrás de la panadería, no era justo que tremendos adefesios tuvieran hermosas y regordetas piernas y ella una bailarina retirada tuviera que arreglárselas sin ellas.
Coloco la aguja en el disco de 33 y comenzó a sonar “Life is a bowl of cherries”, su canción favorita.
Era el momento perfecto para terminar con su tortura, ya no mas miradas de asco rebotándole en la geta, no mas estúpidas dentaduras, no mas comida de anciana y tomo un pedazo de tierra y se lo hecho a la boca, no mas vida, no mas gatos egoístas, esposos altaneros. hijos engreídos sirvientes mal hechos no mas mierdamierdamierdamierda. Un estruendo asqueroso se escurrió por la habitación

Manuel subió y puso cara de asco. La sangre que salía de la cabeza de “Doña Margarita” había manchado la mesita de madera que era tan difícil de limpiar. “Dont take it serious is just misterious” y el rechinido de la puerta hizo temblar una vez más la silla

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