Del salón en el ángulo oscuro
De su dueño tal vez olvidada
Silenciosa y cubierta con cortos telares
Reposa su cabeza en la dura nieve
Deseosa escurre carmín
Tan bella y tan putrefacta
Mujer que encontré en agonía
¡Despierta! Levanta esas faldas
Pero esta se queda muda
Y tienta a mis labios rozar los suyos
Rojos a pesar de muerta
Vivaracha a pesar del cuaje
Tierna a pesar del alba
¡No no no! Susurro cobardemente
Tuve yo que encontrarla
Y a pesar de saber que no iba a despertar nunca
Dude en reportarla
Era tan muerta y bella
Cerré sus ojos,
Que aun tenía abiertos
Tape su cara con un blanco lienzo
Y unos sollozando,
Otros en silencio
Del triste paisaje todos se retiraron
Y ante aquel contraste de vida y misterios
De luz y tinieblas
De tétrica naturaleza
Medite un momento:
“Dios mío, que solos
Se quedan los muertos”
Me gusta mucho el cierre. Es real y rotundo.
ResponderEliminarBesos poeta