viernes, 23 de septiembre de 2011

Monotonía

Siempre me entusiasmo por alguna cosa; como cualquier idiota, pero no me dura más de siete minutos… Si exactamente siete minutos, ese es mi límite. Y a pesar de estos lapsos nunca se ni siquiera para que me levanto en las mañanas.”
Entorno los ojos el hombre que no pasaba de los 50 mientras le platicaba a la muchacha que se encontraba a su lado una tontuela, pero el tono en lugar de ser intenso era indiferente, como el de un huérfano, aburridamente monótono como si estuviera discutiendo con su esposa una vez más y su papel de marido, el cual estaba harto de interpretar pero tenía la obligación de representar a causa de un papel.
Los dos se encorvaron. Ella le paso los cigarrillos y el hombre se acostó en el futón a fumar, le llamo a la chica para que  viniera a su lado, pero no para tocarse solo para sentir su mutua y tranquila respiración. La mocosa era su alumna, su puta.
Es chistoso, los humanos nacemos para amar, yo nunca he amado a nadie y esto no me otorga gran diferencia a un ratón, nuestro objetivo fue meramente procrear.
Pero tengo amor… tengo algunos amigos, a uno que otro no le oculto nada pero no completamente, no me gusta depender de la opinión de alguien mas”

El hombre tomo el rostro de la chiquilla, como el mero objeto que era para el y la beso en los labios, un beso estúpido que solo sirvió para que se manchara los labios de rojo y para que ella le retirara suavemente las gotitas de sudor.
La muchacha propuso con su seductor poder de convencimiento.
Eso quiere decir que luego hay que levantarse. La mayoría de las mañanas no de porque lo hago ¿ya te lo he dicho verdad?”
Se hizo el ingenuo y pregunto con su tonito de inferioridad intelectual.
Fuera las estrellas se habían oscurecido y lloviznaba, lo único que iluminaba la habitación era el letrero de luz neón gigante que pintaba de malva las paredes cada dos segundos.
El hombre era común, un maestro mediocre con su putita. Él necesitaba encontrarle algo a la vida, algo dentro de sí que fuera verdadero, de forma permanente y necesitaba dedicar su vida a ello. Pero ni siquiera lo intentaba, le gustaba ser mediocre.

Ella lo era todo para mí. Solía llegar a casa del trabajo, no había nadie en casa nada en la nevera nuestra habitación vacía y sucia… una cocina. Y entonces sonaba el teléfono, alguien que llamaba de algún bar <<Tenemos una señora aquí mejor venga a buscarla>> “
El hombre se quedo impávido, la niña comenzó a aburrirse y abrió su espejo de mano para retocarse el maquillaje.
“Teníamos 5 años de habernos casado, pensaba en que si la amaba lo suficiente, que si confiaba en mi lo suficiente. Podríamos comprometernos y vivir juntos… yo la cuidaría siempre. Y así sucedió, abandono a su madre y se vino a vivir conmigo… juro que lo intente todo.
Pero mi amor no era suficiente. En fin la recogí del bar y se recupero. Su voz se volvió monótona y su tono antes emotivo cobro intensidad, hasta podía discernirse como un sonido dentro de otro sonido, una perplejidad herida.
Ya no me importaba. Ella estaba frente a mí tratando de aferrarse y la deje caer, porque ya no podía soportarlo. No podía ver como se iba haciendo añicos frente a mi… como si fuera de porcelana. Pase por encima de ella y me fui, desde entonces cualquier cosa me es indiferente”
Sonó un portazo, la muchacha se había marchado, el ruido despertó al hombre de su adormecimiento. Éste se levanto, se vistió y se asomo al balcón empapado, puso sus manos sobre los barandales que tintineaban por el granizo que chocaba contra ellos… miro hacía abajo, observo a su alumna pedir un taxi y se río.
Era demasiado engreído para amar a alguien

lunes, 19 de septiembre de 2011

Gracias

Nadie me busca
dolor causa
nadie me reconoce
y hasta he olvidado de quien seré

Veo el bien
que inoportunamente apruebo
y  sin embargo siempre escojo lo peor

¿Qué le voy a hacer?
si todos somos fragmentos
y los pocos que quedan de mi
los  guarda mi musa
liviana y desdeñosa
mientras mira el contenido
de su pulida zagala

No escucha dulces pensamientos
sino el espantoso estruendo
de los desiguales esos
que desquitan su rencor inmortal

Al ocaso
ver tu nombre allí pintado
donde alguna vez fuiste
y sin saber que me tuviste
me abandonaste, dejándolo plasmado

Vuelve al juego la desesperación
mientras los llantos
al cántaro juegan
y de la misma manera
ella, la que fuiste tú algún día
se queda
yo…  con el mismo dolor

Gracias
no tenías que recordarme que iba a morir solo

martes, 13 de septiembre de 2011

Addio

No cabe duda que hoy amanecí poeta
y la claridad del cielo
que penetra sagazmente en mi pupila
me sabe a vil mentira

Mortal mi anhelo te sofoca
hondo suspiro que de tu boca
delata el hastio y mudo martirio
martirio que te es quererme

Soy como tantos aduladores
que sin ilusiones de romanticismos
mido mi vida en cucharaditas de café
incrustando mis miedos en las piedras
y poniendole unas flores a la tumba de tus remordimientos

Voy por el mundo sin desengaños
robándole un beso a quien me siga
pues el verdadero hombre roba, no imita
de imitar ya me basta contigo

Soy tu amor ligero y caprichoso
de esos que le dan la mano al olvido
y se esfuman,
batiendo compases en tus meditaciones

¡Que profunda sera mi muerte querida!
¡Salud lágrima!
¡Salud soledad mía!
que alegre estoy...

No cabe duda
que hoy amanecí poeta

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cumpleaños


De anciano habitación era despojos
pues  lo único que corría por mis paredes era el llanto
Mi espalada era corva y cada vez menos fuerte
sin embargo, a pesar de tener la foto en cual posar los ojos
no hallé otra cosa que no fuera el recuerdo de su muerte

Para ella todos eramos iguales
pero yo era al único que seguía tarareando su aullido
pues a todos les valía un carajo
y platicaban
posando sus traseros en los lugares donde nos gustaba hacer el amor.

"Iguales, ¿iguales a quien?"

Me senté al callar de la velada
y a la luz de la tarta carmesí que a ella le gustaba
eche tremendo resoplido
para apagar el último grito de mi desesperanza

Nadie turbo el susto ni el dolor de mi pecho
tampoco regalaron aves con su canto
y mientras la aurora bailaba en mi memoria
todos comenzaron a aplaudir hipócritamente
pues no sabían que al difuminado de las velas
yo había deseado una vez mas
 morirme

jueves, 8 de septiembre de 2011

Así me sabe tu canción

Se me escurrió en los labios la tinta de tu boca
y  bajo una acusante mirada
el sol comenzó a maldecirnos
bajito, muy bajito

Sabíamos que la edad no era un crimen
pero la vergüenza de una vida
deliberadamente desperdiciada  entre tantas vidas desperdiciadas
si lo era

A pesar de los malos ratos con el clima
era la filosofía necesaria que me satisfacía
con un deleitante placer infantil
y  que se agazapaba en algún rincón confuso de mi cerebro

Nos disfrazamos de todo y nada esa noche
y  mientras repartíamos el tiempo por igual
entre bares y bibliotecas, entre libros o copas en las manos
Siempre pensábamos:
“los tontos crean su propio paraíso”

Parecía mi última noche sobre la tierra
así que nos abofeteamos el rostro
suave, muy suave
y te arrebate la tinta de tu boca una vez más

Sin más porque
la gente ría envidie o suplique
va de más
pues la gente me sabe a amarga bofetada

Entre tanto amor solo nos quedan las dudas
acaso ¿ya no me quieres como yo?
 seguimos caminando y la luna se desliza sobre  tu pelo
mientras yo discuto el asunto con el fondo de tu lujuria interior

Te me abalanzas, nos vamos tocando
mientras nos va quedando
la parte, de la parte, de la parte

sábado, 3 de septiembre de 2011

Lilia la muñeca

Antes de que muera el importuno día
Con su esplendor febeo
Y encuentre a José aleteando hacia su colchón
Donde le espera la pálida Lilia, muerta

Los dos juntos se soban los callos
Un cuerpo por viejo el otro por usado
Se comen  las estrellas juntos
Mientras la luna resbala por sus mejillas
Cayendo estrecho en un apretón de seno

Pierda en la noche y pierda en la mañana
El se ha de resignar a observarla callada
La sonrojada aurora y la copia de un abril feliz
No son suficiente para que los labios de Lilia
Cobren vida.

Pues su ausente corazón
Huye de la noche sosegada
Y por más que quite de la odiosa vida
su más grande suplicio
Lilia ha de permanecer quieta, porque no tiene vida

José canta a los fantasmas voladores
y la embiste con el vestido rojo que le ha comprado
una buena peluca y un maquillaje realista
Lilia sigue sin decir te amo

Y al deslizarse callado
Para atrapar la ardiente fantasía
Esta no hace caso
Debe de seguir fría, sin vida

Mientras la miseria de noche termina
Y la esperanza de un alma tierna se apaga
Entre las almohadas resuena un pecho acongojado
“Mi linda Lilia, tenías que nacer tan muerta”