martes, 13 de septiembre de 2011

Addio

No cabe duda que hoy amanecí poeta
y la claridad del cielo
que penetra sagazmente en mi pupila
me sabe a vil mentira

Mortal mi anhelo te sofoca
hondo suspiro que de tu boca
delata el hastio y mudo martirio
martirio que te es quererme

Soy como tantos aduladores
que sin ilusiones de romanticismos
mido mi vida en cucharaditas de café
incrustando mis miedos en las piedras
y poniendole unas flores a la tumba de tus remordimientos

Voy por el mundo sin desengaños
robándole un beso a quien me siga
pues el verdadero hombre roba, no imita
de imitar ya me basta contigo

Soy tu amor ligero y caprichoso
de esos que le dan la mano al olvido
y se esfuman,
batiendo compases en tus meditaciones

¡Que profunda sera mi muerte querida!
¡Salud lágrima!
¡Salud soledad mía!
que alegre estoy...

No cabe duda
que hoy amanecí poeta

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