sábado, 3 de septiembre de 2011

Lilia la muñeca

Antes de que muera el importuno día
Con su esplendor febeo
Y encuentre a José aleteando hacia su colchón
Donde le espera la pálida Lilia, muerta

Los dos juntos se soban los callos
Un cuerpo por viejo el otro por usado
Se comen  las estrellas juntos
Mientras la luna resbala por sus mejillas
Cayendo estrecho en un apretón de seno

Pierda en la noche y pierda en la mañana
El se ha de resignar a observarla callada
La sonrojada aurora y la copia de un abril feliz
No son suficiente para que los labios de Lilia
Cobren vida.

Pues su ausente corazón
Huye de la noche sosegada
Y por más que quite de la odiosa vida
su más grande suplicio
Lilia ha de permanecer quieta, porque no tiene vida

José canta a los fantasmas voladores
y la embiste con el vestido rojo que le ha comprado
una buena peluca y un maquillaje realista
Lilia sigue sin decir te amo

Y al deslizarse callado
Para atrapar la ardiente fantasía
Esta no hace caso
Debe de seguir fría, sin vida

Mientras la miseria de noche termina
Y la esperanza de un alma tierna se apaga
Entre las almohadas resuena un pecho acongojado
“Mi linda Lilia, tenías que nacer tan muerta”

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