lunes, 18 de abril de 2011

A la deriva


Despierta a la madrugada
Juana lava la vajilla
 soñada, muere de nuevo
Al atrasar el tiempo … recuerda la palabra
Y mirando hacia arriba
el cielo le escupe la estupidez
de implantarse al bodoque
que abandonó una estrella quemada

Hubiera preferido cuidar un nido de boas
a quedarse sentada a la orilla del río
escurriendo memoria
de aquél que manchó de rojo la camisa del marido

De aquél que penetró a la cuñada
y descarado le compró a la hija
pero más miserable era ella al seguirle la marea

y sus venas hinchadas como orugas
suspiran al verla gritar de nuevo
Sola sola sola se queda
y espera a que alguien le manche de rojo la camisa

 Tal vez pronto sea el turno de manchársela ella
pero el radiante sol de primavera
le hace encontrarse con el momento
en que su hija jugaba a la jardinera.

Era una mañana demasiado hermosa

1 comentario:

  1. Me gusta. Tiene el toque del poeta observando, creando.
    Te quiero y admiro mucho

    Ainara

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